Abakuá: La Sociedad Secreta Afrocubana que Desafió la Esclavitud
Historia de la sociedad Abakuá en Cuba, desde los Ékpè de Calabar hasta los ñáñigos de La Habana. Rituales, íremes y su huella cultural.
Abakuá: La Hermandad Secreta que Nació para Resistir
En 1836, en el barrio portuario de Regla — justo al otro lado de la bahía de La Habana — un grupo de africanos esclavizados fundó algo sin precedentes en América: una sociedad secreta modelada según las cofradías Ékpè del sur de Nigeria. La llamaron Abakuá, y casi dos siglos después, sigue viva, secreta y poderosa.
Es la única sociedad iniciática de origen africano que sobrevive en el hemisferio occidental. No es Santería. No es Palo. Es algo completamente distinto: una hermandad de hombres — con códigos, jerarquías, tambores sagrados y un mito fundacional que cruza el Atlántico.
De Calabar a La Habana: El Viaje del Ékpè
La historia comienza en el río Cross, en lo que hoy es el sureste de Nigeria y el suroeste de Camerún. Allí, el pueblo Efik desarrolló durante el siglo XVIII la sociedad Ékpè (que significa “leopardo”), una organización que regulaba el comercio, administraba justicia y guardaba saberes espirituales.
Cuando la trata atlántica de esclavos arrancó a miles de personas de la región de Calabar, entre los cautivos había miembros iniciados del Ékpè. Llevaban consigo algo que ningún barco negrero podía confiscar: la memoria ritual.
En los muelles de La Habana, donde los esclavizados de distintas naciones africanas se mezclaban en condiciones brutales, esa memoria se convirtió en organización. Los fundadores pertenecían a la tribu Apapá Efí y servían como esclavos domésticos en casas habaneras. Reunidos en secreto, recrearon la estructura del Ékpè adaptándola al nuevo mundo.
1836: Nace la Primera Potencia
La primera logia o potencia Abakuá se fundó en Regla con el nombre de Efík Butón. Pronto surgieron más: Efí Abarakó, Efí Embemoró, y decenas más a lo largo del siglo XIX. Cada potencia era autónoma pero conectada por los mismos ritos y un mismo tambor sagrado: el Ekué.
“La amistad es una cosa, y el Abakuá es otra.” — Dicho entre ecobios
El Ekué es el corazón del misterio Abakuá. Se dice que de este tambor consagrado emana la Voz, un sonido que solo los iniciados pueden escuchar en la ceremonia más sagrada, el plante. El Ekué nunca se exhibe públicamente; permanece oculto en el fambá, la habitación ritual de cada potencia.
Evolución racial: de africanos a criollos
Inicialmente, solo podían ingresar hombres de ascendencia africana. Pero en la década de 1860, algo extraordinario ocurrió: se admitieron los primeros miembros blancos. La potencia Acanarán Efó rompió la barrera racial, creando una fraternidad que — en plena sociedad esclavista — unía a hombres de diferentes razas bajo un juramento común.
Para la etnógrafa Lydia Cabrera, quien dedicó décadas a documentar la tradición, esto convirtió al Abakuá en “la primera sociedad integrada de Cuba”, un logro que la República ni siquiera intentaría a nivel institucional hasta mucho después.
El Íreme: Espíritu Danzante
Si alguna vez has visto una imagen del Abakuá, probablemente era un íreme — también llamado diablito — la figura enmascarada más icónica de la cultura afrocubana.
El íreme viste un traje de cuadros coloridos que cubre todo el cuerpo, con una capucha puntiaguda y una varilla ritual. Representa un espíritu ancestral que desciende durante las ceremonias para purificar el espacio y mantener el orden. Sus movimientos son rápidos, angulares, casi mecánicos — nada parecido a la fluidez de la rumba o el danzón.
El pintor vasco-cubano Víctor Patricio de Landaluze inmortalizó al diablito en sus pinturas costumbristas del siglo XIX. Aquellas imágenes — creadas desde una mirada colonial — se convirtieron paradójicamente en los primeros registros visuales de una tradición que sus practicantes mantenían en secreto absoluto.
La danza del Día de Reyes
La aparición pública más célebre del íreme era durante la fiesta del Día de Reyes (6 de enero), cuando las autoridades coloniales permitían a los africanos esclavizados desfilar por las calles de La Habana con sus tambores y disfraces. Los ñáñigos aprovechaban esta ventana de libertad para mostrar — sin revelar — fragmentos de su tradición sagrada.
Ñáñigos: Entre el Honor y la Marginalidad
Los miembros de la sociedad fueron conocidos popularmente como ñáñigos, término que probablemente deriva del pectoral de rafia (nyanya) que se usa en los trajes ceremoniales del Ékpè y del Abakuá.
La sociedad imponía un código moral riguroso a sus miembros:
- Lealtad absoluta a los hermanos (ecobios)
- No traicionar los secretos de la potencia
- Valor ante la adversidad
- Proteger a los débiles y a las familias de los hermanos caídos
- No delatar a un ecobio ante las autoridades
Este código — que en la práctica funcionaba como una red de protección social para los más vulnerables — fue visto con horror por las autoridades coloniales españolas. Los ñáñigos fueron perseguidos, encarcelados y deportados a la península ibérica y a las cárceles de Ceuta y Fernando Poo. En el Museo Nacional de Antropología de Madrid aún se conservan tambores Abakuá confiscados en las redadas del siglo XIX.
Control de los muelles
A pesar de la represión, los Abakuá lograron algo notable: el control del trabajo portuario de La Habana, Matanzas y Cárdenas. Los estibadores ñáñigos formaron una red laboral donde ser ecobio garantizaba empleo, protección y solidaridad. Esta influencia en los muelles — similar a la que los sindicatos ejercerían décadas después — les dio un poder económico real que ninguna otra organización afrocubana logró.
El Abakuá y la Música Cubana
La influencia del Abakuá en la música cubana es inmensa, aunque a menudo invisible para quien no conoce los códigos.
Chano Pozo — el percusionista cubano que revolucionó el jazz junto a Dizzy Gillespie con Manteca (1947) — era Abakuá. Los cantos que introdujo en el bebop eran cantos ñáñigos, y su toque de conga llevaba la impronta de los tambores rituales.
Arsenio Rodríguez, el genio ciego del tres, era miembro. También lo eran incontables rumberos de los solares de La Habana y Matanzas. En la rumba, los toques y cantos Abakuá se mezclan naturalmente con los ritmos yoruba y congo.
La timba contemporánea — con bandas como Los Van Van y la Charanga Habanera — sigue incorporando referencias Abakuá en sus letras y patrones rítmicos. Y en el hip-hop cubano, colectivos como Orishas han sampleado cantos ñáñigos llevándolos al público global.
El Abakuá Hoy: 150 Logias y Contando
Según el investigador Ivor Miller, en la actualidad existen aproximadamente 150 potencias Abakuá activas en Cuba, concentradas en La Habana, Matanzas y Cárdenas.
Tras décadas de represión — primero colonial, luego republicana, después revolucionaria — la sociedad se benefició de las reformas de los años 90, cuando el gobierno cubano relajó su postura hacia las religiones afrocubanas. El íreme se convirtió incluso en una atracción turística, apareciendo en espectáculos folclóricos y en la imaginería oficial de la cultura cubana.
Pero los Abakuá mantienen una línea clara: el espectáculo turístico es una cosa, y el plante sagrado es otra. La iniciación solo puede realizarse en Cuba, requiere el consenso de los mayores, y el secreto sigue siendo absoluto. Como dicen los ecobios:
“Lo que se ve en la calle es la flor. La raíz, nadie la ve.”
Tres Religiones, Un Crisol
El Abakuá existe junto a la Santería (de origen yoruba) y el Palo (de origen congo) como las tres grandes tradiciones religiosas afrocubanas. Muchos cubanos practican más de una simultáneamente — un babalawo de Ifá puede ser también ecobio Abakuá y practicante de Palo — en un sincretismo práctico que refleja la visión cubana de que cada tradición ofrece herramientas diferentes para navegar la vida.
Esta coexistencia es una de las grandes particularidades de Cuba: un pequeño archipiélago caribeño que conserva, vivas y practicadas, tradiciones religiosas africanas que en muchos casos han desaparecido o se han transformado radicalmente en el propio continente de origen.
De los muelles de Calabar a los solares de La Habana, el Abakuá es la prueba viviente de que la memoria no se encadena. Pequeño pero incansable — como el zunzún.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué es la sociedad Abakuá?
- Es una fraternidad iniciática masculina fundada en Cuba en 1836, derivada de las sociedades secretas Ékpè del sur de Nigeria. Sus miembros, llamados ñáñigos o ecobios, practican rituales secretos y se rigen por un estricto código de honor y ayuda mutua.
- ¿Quiénes son los íremes o diablitos?
- Los íremes son danzantes enmascarados que representan espíritus de los ancestros en las ceremonias Abakuá. Visten trajes de cuadros coloridos con capucha puntiaguda y se mueven con movimientos rápidos y angulares. Son el símbolo más reconocible de la tradición Abakuá.
- ¿Dónde se practica la religión Abakuá?
- La sociedad Abakuá existe exclusivamente en Cuba, concentrada en las provincias de La Habana y Matanzas. Es la única sociedad secreta de origen africano que sobrevive en América, con aproximadamente 150 logias activas.
- ¿Cuál es la relación entre Abakuá y la música cubana?
- El Abakuá ha influido profundamente en la música cubana. Músicos como Chano Pozo, Arsenio Rodríguez y los rumberos de Matanzas eran miembros. Los cantos y ritmos Abakuá aparecen en el jazz latino, la rumba, la timba y el hip-hop cubano.
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