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Gastronomía

Buñuelos Cubanos: El Dulce de Navidad que Sabe a Tradición

Receta tradicional de buñuelos cubanos de yuca y malanga con almíbar de anís. Historia, técnica y secretos del postre navideño más querido de Cuba.

Aroma de Cuba · · 5 min de lectura
Buñuelos cubanos dorados en forma de ocho bañados en almíbar de anís y canela. Ilustración generada por IA.

Buñuelos Cubanos: El Dulce de Navidad que Sabe a Tradición

Hay un aroma que para millones de cubanos significa Nochebuena: el de la yuca y la malanga friéndose en aceite caliente, mientras en una cazuela burbujea un almíbar perfumado de anís estrellado y canela. Los buñuelos cubanos son mucho más que un postre — son el cierre dulce de la mesa más importante del año, una tradición que viaja intacta de generación en generación.

De España al Caribe: cómo nacieron los buñuelos cubanos

La historia de los buñuelos cubanos comienza en la cocina española medieval, donde se preparaban con harina de trigo para celebrar festividades religiosas. Cuando los colonizadores llegaron a Cuba, encontraron un problema: el trigo no crecía bien en el trópico. La solución fue tan cubana como todo lo que toca esta isla — sustituir la harina por los tubérculos que abundaban: yuca, malanga y boniato.

Esa adaptación, nacida de la necesidad, produjo algo superior al original. La yuca aporta una elasticidad única, la malanga suaviza la textura, y juntas crean una masa que al freírse desarrolla una corteza dorada y crujiente que el trigo jamás podría igualar.

Para el siglo XIX, los buñuelos ya eran inseparables de la Nochebuena cubana, tan esenciales como el lechón asado o los moros y cristianos.

La forma de ocho: más que estética

Si alguna vez has visto buñuelos cubanos, notaste su característica forma de ocho (o infinito). No es capricho decorativo — tiene función: al formar la masa en esa figura alargada con un giro, se crea más superficie de contacto con el aceite, logrando una fritura más uniforme. Además, los lazos del ocho atrapan más almíbar en sus pliegues.

Hay quien dice que la forma representa el infinito, un deseo de que la abundancia de la mesa navideña no tenga fin. Otros, más prácticos, simplemente señalan que es la forma más fácil de manejar una masa tan pegajosa.

Ingredientes: lo esencial

Para la masa

  • 1 lb de yuca fresca, pelada y sin fibra central
  • 1 lb de malanga blanca, pelada
  • 1 huevo batido
  • 1 cucharadita de extracto de anís
  • ½ cucharadita de sal
  • 2-3 cucharadas de harina (solo si la masa queda muy húmeda)

Para el almíbar

  • 2 tazas de azúcar
  • 1 taza de agua
  • 1 rama de canela
  • 3 estrellas de anís (anís estrellado)
  • La cáscara de 1 limón

Para freír

  • Aceite vegetal suficiente para cubrir (unos 3-4 cm de profundidad)

Preparación paso a paso

1. Cocinar los tubérculos

Pela la yuca y la malanga. Corta en trozos medianos y hierve en agua con sal hasta que estén bien tiernas (unos 25-30 minutos). La yuca debe poder deshacerse con un tenedor. Escurre bien — el exceso de agua es enemigo de la masa.

2. Hacer la masa

Mientras están calientes, machaca la yuca y la malanga con un prensapapas hasta eliminar todos los grumos. La yuca tiene fibras que debes retirar. Agrega el huevo batido, el extracto de anís y la sal. Amasa hasta obtener una masa suave y ligeramente pegajosa. Si no se puede manejar, añade harina de a poco.

3. Preparar el almíbar

En una cazuela, combina azúcar y agua a fuego medio. Añade la canela, el anís estrellado y la cáscara de limón. Hierve hasta lograr un almíbar de punto medio — debe cubrir el dorso de una cuchara pero no estar demasiado espeso. Retira las especias. Reserva caliente.

4. Formar y freír

Toma porciones de masa del tamaño de una pelota de golf. Ruédalas en cilindros de unos 15 cm y forma la figura de ocho, cruzando y sellando los extremos. Calienta el aceite a 170-175°C y fríe los buñuelos de 2 en 2, volteando una vez, hasta que estén dorados por ambos lados (3-4 minutos por lado).

5. Bañar en almíbar

Escurre los buñuelos sobre papel absorbente brevemente, luego sumérgelos en el almíbar caliente. Déjalos absorber al menos 15-20 minutos antes de servir. Los buñuelos mejoran mientras reposan en el almíbar.

Secretos de la abuela

La temperatura del aceite es clave. Demasiado caliente y el exterior se quema mientras el interior queda crudo. Demasiado frío y absorben grasa. 170°C es el punto perfecto.

No sobrecocines los tubérculos. Deben estar tiernos pero no deshechos. El exceso de agua hace que la masa no ligue y los buñuelos se desarmen al freír.

El almíbar debe estar caliente cuando bañas los buñuelos. El choque térmico entre la fritura caliente y el almíbar tibio permite que la masa absorba el dulce sin ablandarse demasiado.

Un toque de ron en el almíbar — unas dos cucharadas de ron cubano añadidas fuera del fuego — eleva el postre a otra dimensión.

Buñuelos más allá de Nochebuena

Aunque la tradición los asocia firmemente con diciembre, los buñuelos cubanos aparecen también en cumpleaños, bautizos y fiestas patronales. En las provincias orientales, especialmente en Santiago de Cuba, se preparan para las fiestas del Carnaval en julio.

En Miami, La Pequeña Habana mantiene viva la tradición con ventanitas que venden buñuelos no solo en diciembre sino durante todo el invierno, alimentando la nostalgia de la diáspora cubana.

Un postre que cuenta una historia

Los buñuelos cubanos son la definición perfecta del mestizaje culinario: una técnica española, tubérculos taínos, especias árabes llegadas vía Andalucía, y el azúcar que durante siglos fue el motor económico de Cuba. Cada mordida crujiente bañada en almíbar de anís cuenta esa historia de fusión que define toda la gastronomía cubana.

Hacer buñuelos es un acto de paciencia y de amor. Es pararse en la cocina durante horas, pelar yuca con las manos, formar cada ocho con cuidado, vigilar el aceite. No hay atajos. Y quizás por eso saben como saben — a dedicación, a familia, a Cuba.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los buñuelos cubanos y en qué se diferencian de otros buñuelos?
Los buñuelos cubanos se hacen con yuca, malanga y a veces boniato, a diferencia de los españoles que usan harina de trigo. Se forman en figura de ocho, se fríen y se bañan en almíbar de anís y canela, creando un postre único del Caribe.
¿Por qué los buñuelos cubanos se comen en Nochebuena?
Es tradición desde la época colonial. Los buñuelos son el cierre dulce de la cena de Nochebuena cubana, junto al lechón asado y los moros y cristianos. Representan la fusión de la herencia española con los tubérculos tropicales de Cuba.
¿Se pueden hacer buñuelos cubanos solo con yuca?
Sí, aunque la combinación de yuca con malanga da una textura más suave y menos fibrosa. Algunos también añaden boniato para más dulzor natural. La proporción clásica es mitad yuca, mitad malanga.
¿Cómo se conservan los buñuelos cubanos?
Se mantienen bien 2-3 días a temperatura ambiente sumergidos en almíbar. En refrigeración duran hasta 5 días. Para recalentarlos, un breve paso por el horno a 175°C los devuelve a su textura crujiente por fuera y suave por dentro.
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