Fricasé de Pollo Cubano: De Francia al Caldero Criollo
Receta e historia del fricasé de pollo cubano con papas, aceitunas y vino seco. Un guiso de raíces francesas transformado por la cocina criolla.
Un Guiso con Acento Francés y Alma Cubana
El fricasé de pollo es uno de esos platos que toda familia cubana reconoce por su aroma antes de verlo. Ese perfume inconfundible de pollo dorándose en aceite, el sofrito de cebolla y ajo tomando color, las papas empezando a deshacerse en una salsa espesa de tomate con aceitunas verdes. Es comida de domingo, de días de lluvia, de “hoy cocinó abuela”.
Lo que pocos saben es que este humilde guiso criollo tiene sangre azul. Su nombre viene del francés fricassée, una técnica culinaria que llegó al Caribe durante la colonización europea. Pero entre La Habana y París hay un océano de diferencia — y de sabor.
De la Fricassée Francesa al Caldero Cubano
La fricassée original francesa es un plato delicado: pollo cocido en una salsa blanca cremosa con mantequilla, champiñones y hierbas finas. Elegante, sobrio, refinado. Todo lo que la versión cubana decidió no ser.
Cuando la técnica cruzó el Atlántico, Cuba la hizo suya. Fuera la salsa blanca, adentro el tomate. Fuera la mantequilla, adentro el aceite de oliva. Fuera los champiñones, adentro las aceitunas y las alcaparras. Y lo más importante: se añadieron las papas, que absorben toda esa salsa como esponjas de sabor.
El resultado es un plato que conserva solo la esencia de su ancestro — carne guisada en salsa — pero que suena, huele y sabe completamente cubano.
La Receta Auténtica del Fricasé Cubano
Ingredientes (para 6 personas)
- 1 pollo entero troceado (o 8 muslos/contramuslos)
- 4 papas medianas, peladas y cortadas en cuartos
- 1 cebolla grande, picada fina
- 6 dientes de ajo, machacados
- 1 pimiento verde, cortado en tiras
- 1 lata de salsa de tomate (8 oz)
- ½ taza de vino seco (vino blanco seco de cocina)
- ½ taza de aceitunas verdes rellenas de pimiento
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 1 hoja de laurel
- ½ cucharadita de comino molido
- ½ cucharadita de orégano seco
- Sal, pimienta y jugo de limón al gusto
Preparación
1. Adobar el pollo. Mezcla el ajo machacado con sal, comino, orégano y jugo de limón. Unta bien cada pieza de pollo y deja reposar al menos 30 minutos (mejor unas horas en la nevera).
2. Dorar el pollo. En un caldero o dutch oven grande, calienta el aceite a fuego medio-alto. Dora las piezas de pollo por todos lados sin cocinarlas completamente, unos 3-4 minutos por lado. Retira y reserva.
3. El sofrito. En la misma grasa, sofríe la cebolla y el pimiento hasta que estén transparentes, unos 5 minutos. Añade el ajo restante y cocina un minuto más.
4. Construir la salsa. Agrega la salsa de tomate, el vino seco y la hoja de laurel. Revuelve bien, raspando los pedacitos dorados del fondo del caldero (ahí está el sabor). Deja hervir suavemente 2-3 minutos.
5. Guisar. Devuelve el pollo al caldero. Añade agua o caldo de pollo hasta cubrir las piezas casi por completo. Tapa y cocina a fuego medio-bajo durante 20 minutos.
6. Las papas y aceitunas. Agrega las papas y las aceitunas. Tapa de nuevo y cocina otros 20-25 minutos, hasta que las papas estén tiernas y la salsa haya espesado. Ajusta sal y pimienta.
7. Servir. Con una montaña de arroz blanco al lado. No hay otra forma.
El Secreto Está en la Paciencia
El fricasé no se apura. La magia ocurre cuando el pollo lleva suficiente tiempo en esa salsa espesa como para que cada fibra absorba el sabor del tomate, del ajo, del vino seco. Las papas, semideshachas en los bordes pero firmes por dentro, actúan como espesante natural.
Y las aceitunas — esas aceitunas verdes rellenas de pimiento que aparecen en todo guiso cubano que se respete — aportan un toque salado y ácido que equilibra la dulzura del tomate.
Un Plato de Familia
Como cuenta My Big Fat Cuban Family, el fricasé es ese plato que las madres cubanas preparan cuando quieren impresionar sin aparentar esfuerzo. Es la respuesta a “¿qué hago de comer?” cuando hay visita inesperada, cuando el presupuesto está ajustado pero el orgullo culinario no negocia.
En las fondas de La Habana y en las cocinas de Miami, Hialeah y Union City, el fricasé sigue siendo referencia obligada. No necesita ingredientes caros ni técnicas complicadas. Solo un caldero, tiempo y ese instinto criollo que convierte lo simple en memorable.
Variaciones que Vale la Pena Probar
- Con alcaparras: Añade dos cucharadas junto con las aceitunas para un toque más ácido.
- Con cerveza: Sustituye el vino seco por media lata de cerveza clara. Le da un amargor sutil muy agradable.
- Con pasas: Algunas familias del oriente cubano añaden un puñado de pasas, siguiendo la tradición española.
- Fricasé de cerdo: La misma receta funciona con chuletas o masas de puerco.
De Francia a Tu Mesa, Pasando por Cuba
El fricasé de pollo es la prueba viva de que la cocina cubana no copia — transforma. Tomó una receta europea refinada y la convirtió en comida de pueblo, en sustento diario, en memoria afectiva. Cada cucharada de esa salsa espesa sobre el arroz blanco cuenta una historia de mestizaje culinario que lleva siglos cocinándose a fuego lento.
Haz tu fricasé. Y cuando el aroma llene la casa, sabrás que Cuba está en tu cocina.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuál es el origen del fricasé de pollo cubano?
- El fricasé tiene sus raíces en la fricassée francesa, un guiso de carne en salsa blanca. Llegó a Cuba durante la colonización y se transformó con ingredientes locales como el tomate, el ají y el vino seco, creando un plato completamente diferente al original europeo.
- ¿Qué partes del pollo se usan para el fricasé cubano?
- Se prefieren los muslos y contramuslos (carne oscura) porque soportan mejor la cocción lenta y quedan más jugosos. Algunas familias usan el pollo entero troceado para aprovechar todo.
- ¿Se puede hacer fricasé sin vino seco?
- Sí, aunque el vino seco le da un sabor distintivo. Se puede sustituir con caldo de pollo y un chorrito de vinagre blanco o jugo de limón para mantener la acidez que equilibra el plato.
- ¿Con qué se acompaña el fricasé de pollo?
- Tradicionalmente se sirve con arroz blanco, que absorbe la salsa espesa del guiso. También combina bien con plátanos maduros fritos y una ensalada simple de aguacate o tomate.
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