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Cultura

Carlos Acosta Revoluciona el Cascanueces con Sabor Cubano

El legendario bailarín cubano transforma el clásico navideño con Nutcracker in Havana, fusionando ballet clásico con ritmos afrocubanos.

Aroma de Cuba · · 4 min de lectura
Ballet cubano en escenario con elementos de La Habana, fusión de danza clásica y caribeña. Ilustración.

En el mundo del ballet clásico, pocos nombres brillan con tanta intensidad como el de Carlos Acosta. El legendario bailarín habanero, que conquistó los escenarios más prestigiosos del planeta, ahora transforma el clásico navideño más querido con su producción Nutcracker in Havana, una explosión de color, ritmo y cubanía que está cautivando al público británico.

De Los Pocitos a los Escenarios del Mundo

La historia de Carlos Acosta es el sueño cubano hecho realidad. Nacido el 2 de junio de 1973 en uno de los barrios más humildes de La Habana, fue el undécimo y último hijo de Pedro Acosta, un camionero, y Dulce María Quesada. Creció sin juguetes, a veces sin zapatos, y no probó un pastel de cumpleaños hasta los 23 años.

“Mi padre me envió a la escuela de ballet para que tuviera disciplina y un almuerzo gratis cada día”, recuerda Acosta.

Lo que comenzó como una solución práctica de un padre preocupado se convirtió en el nacimiento de una leyenda. En la Escuela Nacional de Ballet de Cuba, bajo la tutela de maestras como Ramona de Sáa, el joven Carlos descubrió un don excepcional que lo llevaría a ganar el prestigioso Prix de Lausanne en 1990.

El Cascanueces que Cuba Nunca Tuvo

¿Qué hace especial a Nutcracker in Havana? La respuesta está en la propia historia de Cuba. Desde 1969 hasta 1998, la Navidad estuvo oficialmente prohibida en la isla. Carlos Acosta nunca creció con las tradiciones navideñas que el Cascanueces de Tchaikovsky celebra en su versión tradicional.

“Quise crear el Cascanueces que me hubiera gustado ver de niño”, explica Acosta. Y vaya si lo logró.

Una Habana de Ensueño

En lugar de una mansión victoriana cubierta de nieve, la acción transcurre en una humilde casa cubana con techo de guano de palma. Clara se convierte en Lara, una niña traviesa de La Habana. El misterioso Drosselmeyer es ahora Tío Elías, que regresa de Miami con regalos mágicos. Y el Cascanueces no es un soldado europeo, sino un mambí, un soldado de la independencia cubana.

La escenografía de Nina Dunn transporta al público por las calles de La Habana con proyecciones cinematográficas que han dejado a las audiencias “hechizadas”, según las reseñas británicas.

Tchaikovsky con Sabor a Son

El compositor Pepe Gavilondo Peón ha realizado un trabajo magistral “cubanizando” la partitura de Tchaikovsky. Las melodías originales permanecen reconocibles, pero los ritmos se transforman con toques de son cubano, trompetas caribeñas y guitarras que hacen imposible no mover los pies.

Los críticos británicos están fascinados:

“Fue magia. Había magia. Acosta es un mago. Se pronosticaba nieve en Edimburgo, pero dentro del Festival Theatre, ¡hacía calor, calor, calor!”
The QR Review, ⭐⭐⭐⭐⭐

La fusión no es solo musical. La coreografía de Acosta entrelaza el ballet clásico con movimientos afrocubanos, incluyendo la tradicional danza de la chancleta y elementos de conga. Los más de veinte bailarines de Acosta Danza transitan con fluidez entre pirouettes impecables y ondulaciones rítmicas afrocubanas.

Una Compañía con Misión

Acosta Danza, la compañía que Carlos fundó en La Habana, representa su compromiso con devolver a Cuba lo que el ballet le dio a él. Los jóvenes bailarines cubanos tienen ahora oportunidades de actuar en los mejores teatros del mundo.

“Quiero que la danza sea para todos, no solo para unos pocos”, afirma Acosta, quien desde 2020 también dirige el Birmingham Royal Ballet.

El vestuario de Angelo Alberto complementa la visión con trajes coloridos, exóticos y extravagantes en los momentos justos. Desde la cola del Rey Rata hasta los trajes de los bailarines árabes y las Hadas de Azúcar, cada elemento visual celebra la riqueza estética de Cuba.

El Legado Continúa

A sus 52 años, Carlos Acosta ha recibido el reconocimiento de CBE (Comandante de la Orden del Imperio Británico) por sus servicios al ballet, ha sido comparado con Mikhail Baryshnikov y Rudolf Nureyev, y sigue reinventándose.

Nutcracker in Havana es más que un espectáculo; es una carta de amor a la Cuba que formó a Acosta, una demostración de que el ballet puede hablar con acento cubano y una prueba de que los sueños más improbables a veces se hacen realidad en las calles de La Habana.


Nutcracker in Havana continúa su gira por el Reino Unido. Para fechas y entradas, visita carlosacosta.com/event.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Carlos Acosta?
Carlos Acosta es un bailarín y coreógrafo cubano nacido en La Habana en 1973. Es considerado uno de los más grandes bailarines de ballet del mundo, comparado con Baryshnikov y Nureyev. Actualmente dirige el Birmingham Royal Ballet.
¿Qué es Nutcracker in Havana?
Es una reimaginación cubana del clásico Cascanueces de Tchaikovsky, creada por Carlos Acosta. Traslada la historia a La Habana de los años 50, fusionando ballet clásico con danza afrocubana y música con arreglos de son cubano.
¿Por qué Carlos Acosta creó una versión cubana del Cascanueces?
La Navidad estuvo prohibida en Cuba desde 1969 hasta 1998, por lo que Acosta no creció con tradiciones navideñas como el Cascanueces. Quiso reimaginar el clásico desde su propia experiencia cultural cubana.
¿Dónde se puede ver Nutcracker in Havana?
La producción de Acosta Danza está de gira por el Reino Unido. Ha presentado funciones en Norwich, Inverness y el Edinburgh Festival Theatre en febrero 2026, con más fechas programadas.
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