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Historia

La Protesta de Baraguá: cuando Maceo dijo no a la rendición

El 15 de marzo de 1878, Antonio Maceo rechazó el Pacto del Zanjón en la Protesta de Baraguá. Historia del acto más valiente de las guerras cubanas.

Aroma de Cuba · · 6 min de lectura
Recreación artística de la Protesta de Baraguá, 1878. Antonio Maceo frente a Martínez Campos bajo los mangos de Baraguá.

El 15 de marzo de 1878 se produjo en los Mangos de Baraguá, en el oriente de Cuba, uno de los momentos más definitorios de la historia cubana. El general Antonio Maceo, con apenas 32 años, se plantó frente al capitán general español Arsenio Martínez Campos para decirle algo que cambiaría el curso de una nación: no aceptamos la paz.

Fue un acto de valentía que José Martí inmortalizaría como “lo más glorioso de nuestra historia”.

La Guerra de los Diez Años: una década de sangre

Para entender Baraguá hay que retroceder al 10 de octubre de 1868, cuando Carlos Manuel de Céspedes lanzó el Grito de Yara e inició la Guerra de los Diez Años contra el dominio español.

Durante una década, los mambises — los soldados independentistas cubanos — lucharon con machetes, fusiles capturados y una determinación inquebrantable. La guerra cobró más de 200,000 vidas entre combatientes y civiles de ambos bandos.

Pero para 1878 el movimiento estaba fracturado:

  • Divisiones internas entre líderes políticos y militares
  • Agotamiento después de diez años de conflicto
  • Falta de recursos y armamento
  • Presiones raciales: muchos líderes blancos desconfiaban del creciente poder de los oficiales negros y mulatos

El Pacto del Zanjón: una paz sin justicia

El 10 de febrero de 1878 se firmó el Pacto del Zanjón entre representantes del gobierno insurrecto y el general Martínez Campos. España ofrecía:

  • Amnistía general para los combatientes
  • Libertad para los esclavos que habían luchado en el ejército mambí
  • Reformas políticas similares a las de Puerto Rico

Pero el pacto no incluía lo esencial:

  • No garantizaba la independencia de Cuba
  • No abolía la esclavitud de forma total (solo para los que habían combatido)
  • No ofrecía representación real en el gobierno colonial

Para la mayoría de los líderes orientales — donde la guerra había sido más feroz y donde la población negra y mulata era mayoritaria — aquella paz era una traición.

El encuentro en los Mangos de Baraguá

Martínez Campos, confiado en que podría convencer a Maceo como había convencido a otros, solicitó una reunión. El encuentro se fijó para el 15 de marzo de 1878 en un lugar llamado Mangos de Baraguá, cerca de Santiago de Cuba.

Maceo llegó acompañado de sus oficiales. Martínez Campos vino con su estado mayor y un intérprete — un detalle revelador, pues Maceo hablaba un español perfecto. El general español esperaba una negociación; lo que obtuvo fue una declaración.

Las palabras que cambiaron la historia

Maceo escuchó las condiciones del pacto y respondió con claridad absoluta:

“No estamos satisfechos”

Declaró que ni él ni sus tropas aceptaban una paz que no incluyera la independencia total y la abolición completa de la esclavitud. Le comunicó a Martínez Campos que las hostilidades se reanudarían en ocho días.

El general español quedó atónito. Había subestimado a Maceo — como harían muchos otros.

Antonio Maceo: el Titán de Bronce

Para entender la magnitud de Baraguá, hay que conocer al hombre detrás de la protesta.

Antonio Maceo Grajales nació el 14 de junio de 1845 en Santiago de Cuba, hijo de Marcos Maceo, un venezolano mestizo, y Mariana Grajales, una mujer negra libre que se convertiría en la Madre de la Patria.

Maceo se unió a la guerra desde su primer día en 1868. Para 1878 ya era:

  • Lugarteniente General del Ejército Libertador
  • Veterano de más de 500 combates
  • Portador de 26 heridas de guerra
  • Líder respetado por blancos, negros y mulatos por igual

Le llamaban el Titán de Bronce — no solo por el color de su piel, sino por su resistencia sobrehumana en combate. En una ocasión, herido de gravedad, se arrancó una bala del cuerpo con su propio cuchillo para seguir luchando.

El significado más profundo

La Protesta de Baraguá fue mucho más que un acto militar. Fue una declaración de principios con múltiples dimensiones:

Dignidad racial

Maceo, un hombre negro en una sociedad esclavista, le dijo al representante del imperio que dominaba medio mundo que sus condiciones no eran suficientes. En una época donde la esclavitud aún era legal en Cuba, ese acto desafiaba no solo el poder colonial sino toda la estructura racial de la sociedad.

Intransigencia revolucionaria

Baraguá estableció un principio que marcaría la política cubana: no se negocia con los derechos fundamentales. O independencia completa, o seguir luchando.

Unidad en la diversidad

Los oficiales que acompañaron a Maceo eran blancos, negros y mulatos. La protesta demostró que la causa cubana trascendía las divisiones raciales que España intentaba explotar.

Después de Baraguá

Maceo intentó continuar la lucha, pero la realidad militar era implacable. Sin recursos, sin apoyo externo y con la mayoría del ejército desmovilizado, tuvo que abandonar Cuba temporalmente. Pasó años en el exilio — Jamaica, Haití, Honduras, Costa Rica — siempre planificando el regreso.

La Guerra Chiquita de 1879-1880 fue un intento fallido de reavivar la lucha. Pero la semilla de Baraguá germinó en algo más grande.

Cuando Martí organizó la Guerra Necesaria de 1895, Maceo fue uno de los primeros en responder. Su Invasión de Oriente a Occidente — una marcha militar de más de 1,000 kilómetros a través de toda la isla — sigue siendo una de las hazañas más impresionantes de la historia militar del Caribe.

Maceo cayó en combate el 7 de diciembre de 1896 en San Pedro, Punta Brava, cerca de La Habana. Tenía 51 años y luchaba en primera línea, como siempre.

El legado que perdura

La Protesta de Baraguá trascendió su momento histórico. Se convirtió en un símbolo permanente de la resistencia cubana:

  • El 15 de marzo se conmemora cada año en Cuba
  • El monumento en los Mangos de Baraguá es lugar de peregrinación
  • La frase de Maceo — “no estamos satisfechos” — se ha invocado en cada momento de crisis nacional
  • Martí escribió que Baraguá fue donde se reveló “el carácter entero de la revolución”

Como escribió Fernando Ortiz, el gran antropólogo cubano: Maceo no solo protestó contra un pacto injusto — protestó contra la injusticia misma.


En los Mangos de Baraguá, bajo la sombra de los árboles orientales, un hombre de bronce le dijo no al imperio. Y Cuba nunca fue la misma.


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Preguntas frecuentes

¿Qué fue la Protesta de Baraguá?
Fue el acto de rechazo al Pacto del Zanjón protagonizado por el general Antonio Maceo el 15 de marzo de 1878. En los Mangos de Baraguá, Maceo le comunicó al general español Martínez Campos que no aceptaba la paz sin independencia ni abolición de la esclavitud.
¿Por qué Antonio Maceo rechazó el Pacto del Zanjón?
Maceo consideraba que el Pacto del Zanjón no cumplía los objetivos fundamentales de la guerra: la independencia total de Cuba y la abolición completa de la esclavitud. Aceptar esas condiciones significaba traicionar diez años de lucha y sacrificio.
¿Qué importancia tiene la Protesta de Baraguá en la historia de Cuba?
José Martí la calificó como 'lo más glorioso de nuestra historia'. Simboliza la dignidad y la intransigencia revolucionaria del pueblo cubano. Demostró que la lucha por la independencia no había terminado y sentó las bases para la Guerra Necesaria de 1895.
¿Quién fue Antonio Maceo y por qué le llamaban el Titán de Bronce?
Antonio Maceo Grajales (1845-1896) fue lugarteniente general del Ejército Libertador cubano. Le llamaban el Titán de Bronce por su fortaleza física, su piel oscura y su estatura como líder militar. Participó en más de 500 combates y recibió 26 heridas de guerra.
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